Composición 001

septiembre 21, 2010

Ese pobre muchachito despertó de su sueño en un paraje asperísimo y de mentiras llamado Puerta del Cielo. Asombrado ante tanta fantasía percibió las ráfagas del viento helado y lacerante que sólo puede ser advertido en las cumbres de la Sierra. Abrió bien los ojos. Frente a él la impresionante composición de dos peñascos metamórficos que simulaban la entrada a un paisaje que cubría su desnudez solitaria con un pequeño abrigo de monte amarillento casi moribundo. Pero entre los recovecos de los peñascos florecían ramilletes de margaritas blancas, recién engendradas por las nieblas turbulentas que periódicamente visitaban las montañas, cargadas siempre del recuerdo de violines y de esperas agobiantes de taxis que parecen llegar nunca.

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