Diversas bizarrías

junio 27, 2011

Durante mucho tiempo pensé que la chacona era la música de la felicidad. Así parecía, sonaba  a recuerdo lejano, a víspera de fiesta convulsionada: un bajo continuo, idéntico en todas las composiciones, con variaciones diversas, tentadoras. Las escuché todas; en todas sonaba la misma obstinación solapada, solemne, irreverente, deliciosa. Pero todas diferentes, aún así presagiando   días felices.

Yo te encontré entre las notas de la chacona (de una en particular, llena de aires), en ella ví reflejada mi triste miseria, transformada en el rostro de un muchacho no poco hermoso. Me proyecté en la membrana tensa del atabal, ahí quise imaginarte y dibujarte al ritmo de un son del demonio. Me olvidé de mí mismo y por un momento fui el theorbo, el salterio que sólo dice sonidos de felicidad infinita, insoportable. Traté de cantar recordando un madrigal que anunciaba la fineza de tu rostro, uno que decía en el segundo verso “y  hace grato al aire con su suave acento…”

Fui feliz tratando de bailar la chacona, pero llegó la verdad y ésta hizo estragos. También hay chaconas tristes, lamentables; cuando las escuché supe que el baile no siempre significa alegría, muchas veces sólo es desasosiego.  Ahora he perdido la fe en las danzas de tres tiempos. Pero la fe es irrelevante, pues  trato todavía de aprender los pasos para bailar algún día la música que me engañó tan deliciosamente, llena de diversas bizarrías sobre la zarabanda vieja, tan vieja que ya no se a que suena.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.